El comienzo es la parte más importante del éxito. El hombre puede tener éxito en todo aquello por lo cual sienta un
entusiasmo sin límite. Éxito es la máxima utilización de las habilidades. El secreto del éxito es la constancia en el propósito. La auto-sugestión de que sí podemos triunfar y ser mejores consigue
grandes éxitos en forma maravillosa. El éxito es un logro; no es un regalo. El éxito es fácil de lograr. Lo que es difícil es merecerlo. El secreto del éxito consiste en prepararse para aprovechar la ocasión
cuando se presente. El éxito consiste en seguir siempre adelante. El éxito siempre acompaña a pensadores que
actúan. Además de pensar hay
que actuar. Si saludas con amor cada amanecer tienes más probabilidades de ser feliz
y exitoso. La mejor manera de no fracasar es decidirse plenamente a tener éxito.
Aprendí y Decidí
Y así después de esperar tanto,
un día como cualquier otro decidí triunfar... Decidí no esperar a las oportunidades
sino yo mismo buscarlas, decidí ver cada problema como la
oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la
oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver,
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades,
y que en éstas, está la única y mejor forma de superarnos, aquel día dejé
de temer a perder y empecé a temer a no ganar, descubrí que no era yo
el mejor y que quizás nunca lo fui, me dejó de importar quién ganara o perdiera,
ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. Aprendí que el mejor triunfo que
puedo tener, es tener el derecho de llamar a alguien "Amigo". Descubrí que el amor es más que
un simple estado de enamoramiento, "el amor es una filosofía de vida".
Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados
y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente.
Aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aquel día decidí cambiar tantas cosas...
Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad,
desde aquel día ya no duermo para descansar...
Ahora simplemente duermo para soñar.
WALT DISNEY
Encuentra tus fuentes de energía
La energía es la corriente que sustenta la vida. Cuando nos sentimos pletóricos todo parece posible, la empresa más costosa es un reto asequible. Bajos de energía cualquier quehacer se vuelve cuesta arriba y
los obstáculos insalvables.
Las circunstancias sólo son una parte; cómo las vivimos depende de lo energéticos que nos sintamos. Algunos seres parecen privilegiados, con
un
contagioso entusiasmo y desbordante energía; otros, sin embargo, apenas
pueden cargar consigo mismos... ¿Es un don aleatorio o depende de cada
uno
vivir de una u otra manera? En este artículo describiremos cómo
cargarnos
de energía y cuáles son los agujeros por donde la perdemos.
La vitalidad se manifiesta en distintas áreas en el humano cuerpo
físico, mente, emociones, consciencia. En cada una existen comportamientos que
nos
proporcionan vitalidad junto a otros que nos desgastan.
En lo físico los puntos clave son la respiración, la alimentación y el ejercicio.
La respiración Constituye una de las fuentes de energía más importantes para el ser humano, más importante incluso que la comida. La función de la
respiración
es tanto energizante, a través de la inspiración profunda, como
limpiadora o desintoxicante, mediante la expiración.
La palabra china Ki, referida a la respiración, significa aliento o
energía vital además de aire, y la respiración correcta refuerza las reservas de esencia nutricional del cuerpo. Si no se le presta atención se produce
de
forma tan espontánea y natural como el latir de corazón; cuando es controlada, la respiración se vuelve tan voluntaria como el andar y
puede
utilizarse para regular todas las funciones vitales: el pulso cardiaco,
la
presión sanguínea, el metabolismo digestivo, la eyaculación, el sistema
inmunitario, etc.
Aprendiendo a controlar la respiración controlas el cuerpo y la mente, pudiendo eliminar la ansiedad y disminuir la tensión.
La alimentación Puede ser una de las fuentes de energía o una forma de cargarnos de
toxinas
y enfermar. Es importante evitar cotidianamente alimentos que dejen
residuos, produzcan pesadas digestiones y sobrecarguen el hígado.
Existen
infinidad de escuelas dietéticas, algunas contrapuestas, que defienden
modelos alimenticios saludables. Cada uno debe acercarse a las teorías
con
espíritu investigador y probar, atentos a las reacciones de nuestro
organismo, hasta dar con la dieta más apropiada.
El ejercicio físico El ejercicio físico regular nos mantiene activos y flexibles; el
exceso de sedentarismo hace cada vez más dificultoso el movimiento. La inercia de
estar estáticos va produciendo cansancio crónico. Hay que encontrar el
punto medio -tanto el exceso como la falta de ejercicio agotan,
colocarse
en el punto de equilibrio: a cada periodo de actividad ha de seguirle un
descanso relajación recuperador.
La relajación no es echar una siesta, es una práctica específica que consiste en ir soltando las tensiones musculares y psíquicas. Existen variadas técnicas y talleres donde aprender esta útil práctica.
Silenciar la mente
En lo mental se alberga uno de los mayores agujeros por donde
perdemos
energía. Los pensamientos negativos, autolimitantes, la crítica, la
queja,
el pesimismo, la desconfianza, los temores nos bloquean y contraen,
impidiendo el libre flujo de energía.
Cualquier pensamiento es sólo una interpretación de la realidad, por
tanto
relativo; debemos ser prácticos y dejar de alimentar pensamientos que
sólo
producen daño y nos llenan de ruido la cabeza. Poca perspicacia y
capacidad
de actuación podemos conservar cuando la atención se gasta en sostener
parásitos dañinos en nuestro interior.
Como los cambios se realizan gesto a gesto, en cada momento, empecemos a
tratarnos bien, dando espacio a los pensamientos que nos insuflan
entusiasmo y abren el corazón en sustitución de los dañinos.
La puerta a tus fuentes de energía está en tí
La coherencia entre nuestro sistema de valores y lo que hacemos es
necesaria para no cargar con el peso de hacer lo que no nos gusta y de
negarnos a nosotros mismos.
Asimismo, cumplir los compromisos incluso los menos trascendentales fortalece; si acostumbramos a no llevar a cabo nuestras decisiones nos debilitamos. Antaño la palabra dada era un valor sagrado, pues implicaba
que quien la empeñaba tenía el poder de cumplirla.
En síntesis, recupera la llave, la conciencia de que la energía que
buscas
está en tí.
Evita depender de lo exterior para cambiar tu estado de ánimo; en vez de
buscar al otro para que te contagie su alegría, entusiasmo, bienestar
(su
energía en suma) intenta entregar a los demás lo mejor de tí. Así
descubrirás que abres la fuente, llenándote de lo que entregas (de lo
que
das te llenas), dando espacio para inundarte de esa energía que siempre
está ahí; sólo faltaba disfrutar plenamente de ella.
Fuentes de energía
Tomar el sol moderadamente. Tomar el brillo, la luz. Los colores vivos. El movimiento: andar, correr, danzar... Ejercicio físico regular. La respiración correcta. Las posturas correctas. La relajación. Técnicas energéticas: Yoga, Artes Marciales, danza, etc. La alimentación apropiada para cada uno. Beber agua. Dormir lo necesario para cada constitución, ni más ni menos. Baños en el mar, ríos... Tumbarse en la tierra. Caminar descalzo en el campo. Abrazar un árbol. La alegría, reírse. Cantar. La concentración: trabajos manuales, algo que nos deleite... Comenzar proyectos. Hablar de lo mejor del ser humano. Lecturas sobre el Ser. La meditación. Intentar poner bien a los demás. Agradecer el don de estar vivo.
Jesús Mier Psicoterapeuta Articulista de Enbuenasmanos http://www.escueladenavegantes.com